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Daniel Faria. Tres magnolias

 

Qué pena ver a la magnolia caer. Créeme.
El relámpago cae
Sobre ella. La tempestad.
Las plantas son tan frágiles como las cabañas de los hombres.
Somos muy frágiles los dos en este poema.
Con el relámpago, la cabaña, con la magnolia en los hombros
Sin ningún terreno pulmonar intacto
Para que después de mirarnos uno de nosotros diga
Plantémosla aquí – aquí
Es mi pulso, es mi boca
Es la retina con la que buscas, es la madera de la puerta
Con la que te encierras en casa. Te prometo
Yo nunca voy a cerrar los ojos
Las manos.

 

Quiero decirte que esta magnolia no es la magnolia
Del poema de Luiza Neto Jorge que nunca vino
A mi casa – ella misma florecía
Ella tocaba las hojas
Ella era grande incluso cuando la magnolia no crecía

Esta magnolia no es como la de ella una magnolia pronunciada
Es una magnolia de verdad con todo alrededor – más grande
Y más bonita que la palabra

 

Sabes, lector, que estamos los dos en la misma página
Y aprovecho que hayas llegado ahora
Para explicarte cómo veo el crecer de una magnolia.
La magnolia crece en la tierra que pisas – puedes pensar
Que te digo algo innecesario, pero podría haberte dicho, créeme
Que la magnolia te crece como un libro entre las manos. O mejor,
Que la magnolia – y esa es la verdad – crece siempre
A pesar de nosotros.

Esta raíz para la palabra que ella arrojó al poema
Puede significar que en el ramo que queda de ese lado
La flor que se abre ya es un poco más tuya. Y la flor que te ofrezco,
Aunque la rechaces
Nunca la podré conocer, ni jamás, por mucho que la ame,
La cogeré.

La magnolia extiende contra mi escritura su sombra
Y yo toco la sombra de la magnolia como si tocase tu mano.

 

Traducción de Pablo Fidalgo

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Yves Bonnefoy

                            
   Una lápida
 
   Todo era pobre, desnudo, transfigurable,
nuestros muebles eran sencillos como piedras,
     nos gustaba que la grieta de la pared
fuera esa espiga en que enjambraban mundos.
              
               Nubes, aquella tarde,
      las mismas de siempre, como la sed,
           la misma tela roja, desatada.
                 Pasajero, imagina
nuestras repeticiones, prisas y confianzas.
 
 
                                                                                De Las tablas curvas
                                                                              Traducción de Jesús Munárriz.
 


 
 

Alda Merini

 

Porque yo soy la medida
de tu gran espectáculo de hombre.

 

Traducción de E.G.

 

Mary Oliver

 
Los usos del dolor
(Mientras dormía, soñé este poema)
 
Alguien a quien una vez amé
me dio una caja llena de oscuridad.
  
Me llevó años comprender
que la caja también era un regalo.
 
 
 
Versión de Alicia Quintana y Pablo Fidalgo
 
 
   
 

Li Quingzhao

 
La flor de la magnolia
 
 a aquel
       que vendía ramos de flores
                en un balancín 
 
le compré una flor 
        a punto de estallar de primavera
 
 mojada toda ella de lágrimas iguales
 
      gotas de rocío reflejan
 las nubes rosáceas del alba
 
       temo que mi esposo piense
que mi rostro no es tan bello como ella
  
pero me la pongo oblicua
             y hermosa en el pelo
  
y que así, de un vistazo,
          
                     nos compare
 
  
 
Poesía completa. Ediciones del oriente y del mediterráneo
Traducción de Pilar González España

Daniel Faria

 
 
Hombres que son como lugares mal situados
Hombres que son como casas saqueadas
Que son como sitios fuera de los mapas
Como piedras arrancadas al suelo
Como niños huérfanos
Hombres inquietos sin brújula en la que reposar
 
Hombres que son como fronteras invadidas
Que son como caminos cortados
Hombres que quieren pasar por los atajos cegados
Hombres sulfatados por todos los destinos
Desempleados de sus vidas
 
Hombres que son como la negación de las estrategias
Que son como las guaridas de los contrabandistas
Hombres encarcelados clavándose cuchillos
 
Hombres que son como daños irreparables
Hombres que son supervivientes vivos
Hombres que son sitios desviados
Del lugar
 

****

Sé que el hombre lavaba sus cabellos como si fuesen largos
Porque tenía una mujer en el pensamiento
Sé que los lavaba como si los contase
 
Sé que los aclaraba con la luz de la mujer
Con sus ojos muy claros vueltos hacia dentro
Del amor, durante el poderoso trabajo
Del amor
 
Sé que se cortaba los cabellos para buscarla
Sé que la mujer iba perdiendo sus vestidos cortados
 
Era un hombre imaginado en el corazón de la mujer que lavaba
El cabello en su sangre
En el agua corriente
 
Era un hombre inclinado como el pescador en la orilla para oír
Y la mujer cantaba para que el hombre respirase
   
****
 
Las mujeres aspiran la casa desde los pulmones
Y muchas se transforman en árboles llenos de nidos -digo,
Las mujeres – aunque las casas tienen los tejados inclinados
Por el peso de los pájaros que en ellos se abrigan
 
Es en la ventana de los hijos donde las mujeres respiran
Sentadas en los escalones miran para ellos y muchas
Se transforman en escaleras
 
Muchas mujeres se transforman en paisajes
En árboles llenos de niños que trepan y se cuelgan
En las ramas – en el cuello de las madres – aunque los árboles resplandezcan
Llenos de brotes
 
Las mujeres aspiran hacia dentro
Y crean continuamente. Se transforman en arboledas.
Ellas cuidan la casa.
Ellas ponen la mesa
Alrededor del corazón
 
 
 
 Tres poemas del libro Hombres que son como lugares mal situados
 Traducción del portugués de Pablo Fidalgo